En esta frente, Dios, en esta frente
hubo un clamor de sangre rumorosa,
…… y aquí, en esta oquedad, se abrió la rosa
de una fugaz mejilla adolescente.

Aquí el pecho sutil dio su naciente
gracia de flor incierta y venturosa,
…… y aquí surgió la mano, deliciosa
primicia de este brazo inexistente.

Aquí el cuello de garza sostenía
la alada soledad de la cabeza,
…… y aquí el cabello undoso se vertía.

Y aquí, en redonda y cálida pereza,
el cauce de la pierna se extendía
para hallar por el pie la ligereza.

(Palabras de RAFAEL MORALES – poeta español –
1919 – 2005
Lienzo-pintura de JOSEP TAPIRÓ BARÓ – pintor español -.
1830 – 1913
En su compañía.)