Dos personas había salido juntas de viaje.
Una de ellas conducía enfebrecida y de forma automática, sin pocos (o muy pocos) resquicios de consciencia.

Habían transcurrido ya muchos kilómetros – y la persona conductora seguía apretando el pedal, sin dejar de mirar de reojo al salpicadero – cuando, de repente, quien le acompañaba consultó la guía de carreteras y anunció:
– “Nos hemos perdido”.
– “¿Y qué? – replicó quien conducía – “Llevamos una media estupenda!”

Reflexión:
Este estupendo promedio, “camino hacia ninguna parte”, es el que llevan algunas personas intentando llenar su vida de rutinas y actividades……
…… para sentirse, así, diligentes y eficaces, y NO notar su sensación de vacío.

Sería bueno que estas personas recordasen que, cuando un@ NO sabe a dónde va, ocurre que acaba en NINGUNA PARTE.