“Te deseo, también, que tengas amigos,
y que, incluso apareciendo y desapareciendo,
estos sean valientes y fieles,
y que, por lo menos, haya uno en quien puedas confiar sin dudar.
Ni muchos, ni pocos. En la medida exacta.

Te deseo, también, que ninguno de tus afectos muera,
pero, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
y apenarte sin sentirte culpable”.

(VICTOR HUGO – escritor francés –
1802 / 1885)

(Reflexión:
Suelto las riendas y acepto.
BIENVENID@ quien llama a mi puerta. LUZ para quien se va.)