Ahora sé que el hecho de que YO necesite a las persona, o cosas, que forman parte de mí vida, es algo sano, humano y natural.
También sé que necesitar a una persona, para amarla a un nivel profundo, es también algo deseable para mi bienestar personal.

Sin embargo, he descubierto que “Amor” y “Apego” NO son sinónimos, y que están muy cerca de ser OPUESTOS.

Cuando me apego a los demás (o a cosas) mis movimientos, como persona independiente, se ven obstaculizados y mermados.

Entiendo que el “Apego” significa DEPENDENCIA; significa permitir que mis movimientos sean influenciados por la persona (o cosa) a la que yo me “engancho”.

Así pues, cuando dependo de alguien en concreto (o de alguna cosa) ello se traduce en que mí vida progresivamente se va haciendo ingobernable.

Lo deseable, en estos casos, es que YO alcance la “Sana Independencia”, asumiendo la plena responsabilidad de mi propia vida, y tomando decisiones apropiadas para mí YO personal.

Además, amar a los demás significa que YO les permita tomar sus propias decisiones sin que mi “Apego” se lo impida.