Cuando empecé a quererme, una reafirmación creció dentro de mí.
La procesó mi mente…… la sintió mi corazón…… y la pronunciaron mis labios.

Pregunta:
– ¿Y cuál fué aquella novedad?

Respuesta:
– ¡Sorpresa!
Yo aprendí a decir “NO” cuando quería decir “NO”……
…… y también a decir “SÍ” cuando quería decir “SÍ”

Así pues, cuando me amé de verdad, tomé consciencia de que las palabras “NO” y “SÍ” también se hallaban en mi diccionario particular……
…… y teniendo, YO, pleno derecho a utilizarlas en “plena coherencia conmigo”.

Sencillamente, entendí la COHERENCIA PROPIA.