Con frecuencia, nuestros propios autoengaños (en un intento vano auto-preservativo) nos impiden vislumbrar nuestra “propia realidad-real”…… adoptando, por ello, nosotros, una actitud negacionista sobre la misma.

Partiendo de esta actitud negacionista, también como un intento ilusorio vamos procurando asumir nuevos conocimientos y nuevas partidas adquiridas en el momento.

Lamentablemente, todo “lo nuevo” se sustenta en nuestra auto-ignorancia de origen, o en nuestro autoengaño de base.

Descifrar nuestro autoengaño…… desmontar nuestra actitud negacionista…… dirigir nuestro “propio dedo índice” hacia nuestra propia persona…… entablar una conversación sincera de un@ con un@ mism@…… cultivar nuestra dignidad y respeto y la capacidad de auto-perdón……

…… todo ello facilita que podamos encarar, y aceptar, “aquello que se sabe – pero de lo cual no nos enteramos – aunque sí se sabe”.

A partir de esta transparencia personal, entonces un SÍ a seguir aprendiendo “todo lo nuevo”,…… para poder integrarlo bien, y correctamente, en nuestra propia persona.