Cuando empecé a quererme, descubrí el poder de mi mano escribiendo; redescubrí “la hoja en blanco” esperándome……
…… y así fue como me puse a escribir sobre MI vida y también sobre la visión de la vida TODA.

Mientras mi mano escribía mis palabras, un incipiente convencimiento fue apoderándose de mí.

Así pues, cuando me amé de verdad, entendí que expresarme en la intimidad de “esta hoja en blanco” era mi derecho y mi responsabilidad.

YO escribía a partir de mí.