Con el tiempo YO he ido sintiendo como mi consciencia ha ido creciendo, lo cual me ha ido permitiendo, paulatinamente, aceptar mi “Fragilidad humana” y, a la par, ir prescindiendo de la necesidad – SÍ o SÍ – de ocultarla.

Todo aquello que YO oculto, por sentirlo vergonzante, proviene de una ignorancia mía en NO entender, en su profundidad, los grandes conceptos de “Identidad” y “Dignidad” propias.

Cuando YO me alejo en aceptar mi “Identidad” (la que sea) y, por tanto, en velar por mi “Dignidad”, más ocultaciones llevo YO conmigo.
¡Qué mal trato me estoy dando YO entonces!

Y, además, cuanto más tiempo las lleve YO dentro de mí, “cociéndose en su salsa”, más poder irán adquiriendo sobre mí.

Cuando YO deshago un “Secreto” o una “Ocultación” (en el contexto correcto, con la persona adecuada y en el momento pertinente) YO anulo su poder sobre mí.