“Consuelo” es un sentimiento que suministra alivio y disminución del dolor (así como de las aflicciones y de las penas del ánimo).

Cuando recibimos “Consuelo”, y por ende nos sentimos aliviad@s, ello se traduce en que una “carga” (tal como cada un@ la sintiere o la viviere) se vuelve más leve.

Con el “Consuelo” también se nos insufla un aire de esperanza de mejora.

Sentirse un@ consolad@ también nos induce a un estado de “calma”, en tanto en cuanto se tamizan nuestras turbulencias anímicas.

“Consolar” NO debe ser confundido con un “no sentir” (o no decir, o no pensar).

El “Consuelo” puede venir dado por otra persona (que será la que consuela)……
…… y también pueden darse situaciones de “auto-consuelo” (cuando un@ es capaz de darse consuelo a sí mism@).

Esta capacidad nuestra de “auto-consolarnos” supone un gran qué para nuestra “Inteligencia Emocional”.

 

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