La vida nos pone ante situaciones que nosotr@s NO podemos controlar, viendo cómo algunas personas se alejan de nuestro camino y de nuestra compañía.

Dejar atrás “algo” o a “alguien”, que en su momento amamos, puede entristecernos……
…… a la par que, también, ello nos da oportunidades de “crecimiento personal” que ni siquiera imaginábamos.

Estas experiencias de “Pérdida” nos ayudan a entendernos más profundamente a nosotr@s mism@s, trascendiendo viejos apegos ya caducos.

Con mucha frecuencia, las experiencias que nos entristecen o que nos desencadenan dolor, en realidad son lecciones que la vida nos ofrece.

Superar la pena que nos oprime emocionalmente, nos eleva a nuevas alturas……
…… con lo cual, en lugar de seguir temiendo (¡mucho-mucho!) el final de un momento o la partida de un ser querido, aprendemos a apreciar lo que hemos obtenido……
…… y aprendemos, también, a saber que la vida ES MÁS COMPLETA CON ELLO.