Hoy estamos a martes: me espera una semana entera por delante. 
Consulto de reojo mis apuntes personales.
¿Cuáles van a ser mis “Derechos” y mis “Deberes”?
Rebusco y doy con ellos.

Derecho nº 1: Tengo derecho a ser “quien Soy”.
Tengo derecho a mi propia “Identidad”, con su correspondiente “Dignidad” y “Respeto” que ella merece.
Deber nº 1: Tengo el deber de aceptar que el otro pueda “ser lo que es”, con su correspondiente “Dignidad” y “Respeto” que merece (aun “siendo lo que es”)

Derecho nº 2: Tengo derecho a tener mis propias “Necesidades”, y tengo derecho a pedir con respecto a ellas.
Deber nº 2: Tengo el deber a escuchar lo que “el Otro” pide o necesita 
(con respecto a sus propias “Necesidades”), y de aceptar lo que “este Otro” me pueda dar 
(se ajuste, o no, a lo que yo desearía).

Derecho nº 3: Tengo derecho a sentirme responsable de mis propios “Errores”, y tengo derecho a aprender – YO – de ellos.
Deber nº 3: Tengo el deber de aceptar que “el Otro” también se puede equivocar (como YO), y es mi deber dejarle margen (oportunidad) para poder rectificar.

Releo…… y me apercibo que no me encuentro sola/o.
En el mundo somos muchos, todos con nuestros correspondientes “Derechos” y “Deberes”.
Hoy, a mi día presente, mi tarea es que tanto los unos como los otros se cumplan en mí y a partir de mí.
Si yo me quiero y me respeto, dignamente, quiero y respeto, dignamente, a las demás personas.