La “Frustración” es la impresión que recibimos cuando la realidad desmiente “aquello esperado” que habíamos deseado de una persona o de un proyecto (el que sea).

La “Frustración” aparece cuando nuestra actitud, ante el futuro, NO se ha limitado a desear o a prever (¿lo hemos acompañado de un análisis de la “realidad-real”?) sino que también se ha concretado en un esfuerzo (o actuación) por nuestra parte (¿lo seguimos basando en un análisis de la “realidad-real”?).
La “Frustración” aparece, entonces, teñida de un sentimiento de “impotencia”.

La “Frustración” guarda una semejanza con la sensación de “fracaso”, pero este tiene como característica de que “no hay fracaso si no ha habido intento previo, tal y como no puede haber derrota sin lucha”.

Así pues, “la Frustración es la colisión de un deseo con una realidad infranqueable, cuando su consecución NO depende únicamente de nosotr@s”. (Este SÍ sería un buen análisis de la “realidad-real”).

(Reflexión: si NO exigimos la consecución inmediata – y SÍ o SÍ – del objetivo, entonces el sentimiento de “Frustración” disminuye en nosotr@s)