Cuando empecé a quererme, dejé de desear que mi vida FUERA DISTINTA (¡otra, otra vida!).
Así fue como depuse mis ansias a escapar de mí……
…… y así fue, también, como se me reveló la respuesta: descubrí que, tal como es (mi vida) esta me AYUDA A EVOLUCIONAR.

Cuando me amé de verdad, comprendí la ineficacia de la “Huida”……
…… y así acepté el “sentido” y el “porqué” de todas mis circunstancias y momentos.

Todos, todos ellos (circunstancias y momentos) me suponen oportunidades de “EVOLUCIÓN MADURATIVA”.

Terminaron mis “Huidas”.
Cesaron mis abandonos súbitos.