El hecho de sentirnos “inferiores” puede llegar a convertirse en un hábito de nuestro día a día.
De hecho, comportarnos “pasivamente” (viviéndonos en nuestra sensación de víctima) y sentirnos “inferiores”, son dos sensaciones que “van de la mano”.

En estos casos, muy probablemente nosotr@s crecimos creyendo – y sintiendo – que NO éramos “lo suficientemente algo” (lo suficientemente inteligentes o los suficientemente importantes o los suficientemente capaces……).
Y así fue como, con estas creencias erróneas profundas nuestras, NO pudimos comprender que “somos justamente quienes estamos llamad@s a ser”.

¡Ayy, crecimos demasiado alejad@s del origen de nuestra “verdadera Fuerza”!

Sabiendo ahora todo ello, nosotr@s podemos hacer que nuestro “sentimiento de inferioridad” se transforme en un “mal recuerdo archivado y caducado”.

LA ELECCIÓN ES NUESTRA.