En el agua la estrella se refleja
como una lentejuela de oro vivo,
o un lunar imprevisto en el motivo
gris y redondo de la charca añeja.

Admiradas, absortas en la duda
de qué será lo que en el pozo brilla,
las ranas están quietas, a la orilla,
en una adoración paciente y muda.

Y aquel mozuelo, que con astros sueña,
hunde en el agua la imprudente mano.
Quiere sacar la estrella del pantano,
y en la imposible salvación se empeña.

¡Rooc, rooc! – gimen las ranas desoladas.
Roto el reflejo, desgarrado el astro,
ya no queda en la charca sino un rastro
de hebras de luz sutiles y doradas.

Y como hipnotizada por el deseoso
afán de no ver roto mi tesoro,
hago guardia tenaz al astro de oro,
lo miro fijo, pero no lo toco.

(Palabras de JUANA DE IBARBOUROU – poetisa uruguaya –
1892 – 1979
Lienzo-pintura de JOHN WILLIAM WATERHOUSE – pintor inglés -.
1849 – 1917
En su compañía.)