(cuento)
A pesar de haberse desposado hacía tan solo uno meses, los dos conyugues no podían evitar el discutirse continuamente, aunque fuera por una futilidad y, además, con no poca acritud.

Por esta razón, pues, decidieron visitar a una mujer de la aldea, que tenía fama de consejera matrimonial.

Los conyugues le pusieron al corriente sobre sus frecuentes disputas y encontronazos, dado que cada uno de ellos creía tener la razón (TODA) en contra del otro.

La consejera matrimonial escuchó atentamente y, al cabo, se pronunció así:
– “La Pareja perfecta…… la más armoniosa…… la más gozosa…… es aquella en la que «dos se convierten en uno»”

Los dos conyugues guardaron silencio durante unos instantes, transcurridos los cuales, y con un semblante aterrado, ambos preguntaron al unísono:
– “Pero, ¿en cuál de los dos?”

(¿QUIÉN SE DESPRENDE DE QUÉ?
¿QUIÉN SUELTA A QUIÉN?
¿Qué es “aquello” que debería ser SOLTADO?

(Reflexión:
El aferramiento – el “Apego” – produce mucho temor a ser perdido.
El “Ego” mismo NO quiere rendirse, y quiere seguir fortaleciéndose más y más a favor de sus conductas de dominio, manipulación, imposición y exigencia).