La actitud de concentrarnos en algún “aspecto positivo” de la persona con la que hoy nos relacionamos, de hecho ello nos beneficia enormemente.
Este nuevo enfoque nuestro suaviza las relaciones con estas otras personas e, incluso, puede que las invite a reaccionar más amigablemente en nuestra interacción mutua.
Nuestra consciencia aumentada nos permite percatarnos de que estas otras personas también poseen rasgos positivos.

Practicando la intención de concentrarnos en los “aspectos positivos” de la otra persona, ello nos permite concluir que éstos NO nos privan de los nuestros (los unos NO tapan a los otros).

Cuando limamos algunas asperezas de algún amig@, y nos orientamos en resaltar los “aspectos positivos” de este/a, resulta ¡oh, sorpresa! que también limamos las nuestras.