Érase una vez, tiempo ha, existía una Reina, la cual gozaba de un reino próspero y fértil, y con la estima y fidelidad de sus aldeanos.

Ninguna dificultad se hacía presente en aquel reino feliz…… pero, así y con todo, la Reina sufría de ánimo inestables: pasaba del sentimiento de la alegría al sentimiento de la tristeza, y viceversa, con extrema facilidad.

Sus vaivenes emocionales le provocaban un gran pesar interno y, además, se veía a sí misma incapaz del disfrute de su vida así como, también, le era dificultosa la percepción de los acontecimientos que vivía su reino, los cuales reclamaban su decisión firme y estable.

Desalentada, la Reina pidió a sus consejeros y consejeras ayuda para superar tal dolencia.

Así pues, l@s sabi@s consejer@s se reunieron para resolver el problema real.

Meditaron, cavilaron, conversaron…… y concluyeron.
Transcurridas, pues, unas lunas, se dirigieron a su monarca – la Reina – y ofreciéronle su remedio:

– “Majestad – nuestra Señora – os traemos solución a vuestro mal”. – al tiempo que le mostraban una exótica cajita de madera perfumada.

– “En esta cajita perfumada, de esenciadas maderas, vos encontrareis el remedio a vuestra melancolía o a vuestra excesiva alegría.
Cuando vos os encontréis con el alma atenazada por uno de estos dos sentimientos, leed – mi Señora – el menaje que duerme en esta cajita mágica”.

La Reina agradeció infinitamente a sus consejer@s…… y tomando con mucho esmero la tal cajita mágica entre sus reales manos, se retiró a sus aposentos reales con una gran sensación de alivio.

Pero no habiendo transcurrido ni un suspiro siquiera, ya, nuevamente, su Majestad – la Reina – volvía a encontrarse sumida en su más tenaz desánimo y melancolía.

Así que, con gran acopio de valor por su parte, se dirigió – la Reina – hacia la cajita mágica…… y extendiendo sus reales dedos, cuajados de sortijas, va y saca su valioso mensaje.

Tan solo un pequeño y arrugado pergamino. Tan solo.
Tan solo dos palabras escritas…… “YA PASARÁ”.
Tan solo.

(¿Qué “Ley personalizada” dice, y dónde se encuentra escrito “que todo es eterno…… inamovible…… permanente…… y refractario a cualquier cambio”?

¿Qué “Ley personalizada” dice, y dónde se encuentra escrito, “que siendo, – como es – una “Ley infundada”, nosotr@s le debamos obediencia inapelable”?

Realmente, “todo aquello que llega se va”…… “todo lo que empieza termina”…… “todo lo que crece, decrece”.

Sabio consejo. Sabia lucidez. Sabio recuerdo)