A nadie le gusta sufrir.
Tememos a las posibles situaciones que anticipamos como dolorosas, con lo cual deseamos que todas las experiencias dolorosas nos sean evitadas.

Pero de cualquier forma se presentan y, en ocasiones, lo hacen abundantemente.

Lo sorprendente es que ante ellas, no sólo sobrevivimos al Dolor, sino que de él extraemos un gran provecho.
Este Dolor puede que nos presione y nos oprima……
…… con lo cual es posible que nos induzca a buscar la ayuda de los demás (quienes sean) y a reconsiderar nuevas opciones vitales en nuestra situación actual.

El Dolor es nuestro común denominador como seres pertenecientes a la Familia Humana.
Puede que nos ablande y nos propicie la empatía.
Puede que nos ayude a “extender las manos” y a darnos cuenta de que nos necesitamos  un@s a otr@s.

Si aceptamos el hecho de que el Dolor (de la forma en que sea) es uno de los componentes inherentes a la vida, entonces nuestro conocimiento personal se ampliará, así como también nuestra consciencia se hará más clara.

Llegad@s a este punto, nosotr@s consideraremos que cada problema que se nos presenta en la vida, es una preparación necesaria para avanzar otro paso en nuestro camino.