Estas sabias palabras ralentizan y frenan mi tendencia, tan arraigada, de juzgarme severa y prontamente a mí mism@…… así como de que YO juzgue, también severa y prontamente, a las demás personas que me rodean.

Cuando Yo llego, a esta constatación, comprendo, entonces, que toda EVOLUCIÓN personal se caracteriza por presentar, en cada “aquí” y en cada “ahora”, su propio “TECHO”, el cual determina la actuación del instante.

Por lo tanto, mis sentimientos de culpabilidad y de remordimiento, expresados por mí en frases tales como:
– “¿Por qué no lo hice de otra manera?”
– “¿Por qué no atiné en ello?”
– “¿Por qué procedí ‘precisamente así’?”
…… resulta que YO puedo armonizarlas y equilibrarlas si comprendo que “aquello” que YO hice, o no hice, respondió al nivel máximo de mí “MADURACIÓN” personal de aquel momento.

Cuando YO acepto esta premisa, e interiorizo su profundo significado, es entonces cuando empiezo a responsabilizarme de mi propia persona, asumiendo que lo que fue “Ignorancia” ayer, puede ser “Enseñanza” y mejoría en el día de hoy.

 

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