Volvió la abeja a mi rosal.
Le dije:
— Es tarde para mieles;
aún me dura el invierno.

Volvió la abeja.
— Elije — le dije — otra dulzura,
otra frescura inocente.

Era la abeja obscura
y se obstinaba en la corola hueca.

¡Clavó su sed sobre la rosa seca!……
……y se me fue cargada de dulzura.

(Palabras de DULCE MARÍA LOYNAZ – poetisa cubana –
1902 – 1997
Lienzo-pintura de LAWRENCE ALMA-TADEMA, – pintor holandés -.
1836 – 1912
En su compañía.)