Cuando empecé a quererme, dejé de acobardarme……
…… y así fue como percibí que le perdía el miedo a EXPRESAR “mi verdad” (tal y como yo la viviere o la sintiere).

Si

dejé de acobardarme y me fortalecí en expresar “de mí y desde mí” (“mi verdad”), es que descubrí ¡qué gran sorpresa, qué grandísimo regalo! lo BUENO que ello resultaba para mí.

Simplemente, empecé a SERME FIEL