Se cuenta que una vez, un experto fabricante de calderas fue contratado para arreglar un enorme sistema – de calderas precisamente (pertenecientes a un buque de vapor) – que estaba funcionando muy mal.
Alguna avería debería de haber, pero los responsables del buque no daban con ella.

Así las cosas, el “responsable de máquinas” (ingeniero naval) mandó llamar a este fabricante de calderas, en su ruego de que “les arreglara la avería”.

El calderero escuchó atentamente, de boca del ingeniero naval (responsable de máquinas), la descripción de los problemas.

Escuchados todos, y tras hacer unas pocas preguntas – escuetas y concisas – el calderero se dirigió calmosamente a la tal caldera averiada.

Un contenido silencio prendió en toda la tripulación del buque, ansiando que ¡por fin! se resolviera el mecanismo.

El resuelto calderero, una vez plantado ante la gran caldera naval, observó con detenimiento todas sus cañerías enroscadas, sus válvulas complejas, el martilleo de las bielas y el silbido que de la misma se escapaba……

…… y así fue como, con gran tino y certeza, palpó algunas cañerías con su propia mano……

…… para, a continuación, mientras se acompañaba silbando de una canción, introdujo su mano en su bolsillo……

…… y ¡oh, sorpresa! lo que sacó como herramienta, ante tal monstruo calderero, fue un pequeño martillito (pequeñito-pequeñito) con el cual golpeó sobre una válvula concreta sólo 1 vez (sólo una).

Y así fue como, inmediatamente (¡milagro – milagro!), el enrevesado sistema de la caldera empezó a trabajar perfectamente……

…… con lo cual el calderero dio por terminado su trabajo y se marchó.

Transcurridos unos días, cuando el dueño del buque recibió la factura por la reparación realizada, vio, con espanto, que en ella figuraba la cantidad de mil (1.000) monedas.

¡¿Quééé?! ¡¿Tanto?!…… ¡¿TANTO?!……
…… con lo cual, este dueño del buque se quejó presto ante el calderero, alegando que sólo había permanecido en la sala de máquinas unos escasísimos minutos, y que su intervención técnica había sido un (1) solo golpe de martillo……

…… dado lo cual, el dueño del navío va y le pide una “factura detallada” al calderero.

Este es el texto que el calderero le remitió:

“- Por golpear con el martillo (1 sola vez) …… 1 moneda
– Por saber “dónde” golpear…… 999 monedas

– Total …… 1.000 monedas”

(Reflexión:
Se precia el “análisis”…… se precia el “discernimiento”…… se precia el “enfoque adecuado”.
Un correcto “análisis”, un correcto “enfoque” y un correcto “discernimiento” nos orientan hacia la “simplicidad efectiva y resolutiva”……
…… y nos alejan de la “complejidad embrollada”.
Aplicable en cualquier situación y tema.
¡Análisis – análisis!)