Cuando empecé a quererme, desistí de “querer tener siempre la razón” así como de “querer tener siempre la última palabra”……
…… con lo cual ocurrió que, progresivamente, al ir prescindiendo YO de estas “Exigencias” mías, me fui percatando que YO erraba muchas menos veces, y de que mi vida se desconflictivizaba en un grado significativo.

Sencillamente, desplacé mi energía de “foco”, y ello me permitió entender que mis “Exigencias” particulares realmente NO estaban “a mi servicio”.
Las veces que YO las había usado “a mi servicio”, estas me habían alejado del amor y del afecto que mi corazón ansiaba.

Cuando me amé de verdad, empecé a prescindir de mis “Exigencias particulares”, con lo cual ello supuso “Templar mi Ego”.