El misterio de los “tesoros del corazón” es que son “incontables” …… ilimitados…… auto-renovables…… inagotables.

Cuando amamos y somos amados…… o cuando confiamos y, a la par, recibimos confianza……
…… va a resultar que esta relación recíproca, establecida, nos dará a nosotr@s, así como también a las personas a quienes amamos y en las que confiamos, una riqueza literalmente infinita.

Sólo, y en el caso de una relación unilateral (de nosotros “hacia fuera”, y sin retorno de vuelta) es cuando nos sentimos decepcionados y esquilmados por nuestro compromisos adquiridos.

El amor sano, basado en la comprensión y el respeto mutuo, nunca agotará nuestros “recursos”: nuestra reserva de amor volverá a regenerarse y a rellenarse……
…… talmente como si el acto de amar, por sí mismo, generara más amor.

Realmente, no hay ningún “oro” que pueda comprar nuestro corazón.
Nuestro corazón es nuestro mejor “tesoro”.