El vaho empaña el cristal de mi autobús. Entre el frio y el calor que se mezclan, esta ventana empañada me ayuda a reflexionar.

Pienso que cuando integro el concepto de que “la Paz empieza conmigo”, entonces entiendo, exactamente, lo que estas palabras entrañan: que el amor…… la armonía…… el equilibrio…… y el respeto, siempre empiezan conmigo mism@.

Por lo tanto, “la Paz empieza conmigo” cuando mi propia “mirada” se dirige a mi propia persona, aceptándola tal cual es, sin condiciones.

El concepto “SOY BIEN” es equivalente a la plena aceptación, dignificación y respeto que le atribuyo a mi persona.

A partir de esta “Paz” mía,  entonces SÍ puedo mirar al “exterior mío” sin ninguna actitud errónea……
…… porque aun cuando esté YO fijando la atención al “exterior mío”, YO NO me habré substraído de mi mism@.

Mi vulnerabilidad emerge cuando, previamente, NO he hecho un ejercicio de autoestima……
…… con lo cual, con mucha facilidad, “algo” o “alguien”, del exterior a mí, puede adquirir un grado de control y de poder sobre mi persona.