Yo sé que las rachas más difíciles de mi vida tienen su final e, independientemente de lo profunda que sea mi angustia o mi dolor, YO sobreviviré a ellas.
Reconozco que, con frecuencia, YO me he olvidado de que los ‘abismos’ me enseñan a apreciar mejor las ‘alturas’.

Ahora entiendo que mi pena realza mi alegría, y que mi desánimo puede acentuar mi risa……
…… con lo cual , de NO ser por mis penas, YO NO conocería, ahora, ni la alegría ni la risa.

Las penas me han enseñado a ser paciente, a esperar la sabiduría que guiará mi futuro camino y, también, me han enseñado a escuchar la señal que me anima a seguir avanzando.

Es bueno que YO reflexione sobre las experiencias

desagradables por las que he transitado, pues ellas me han hecho más sabi@ y más fuerte.

Si les doy la oportunidad (con mi actitud personal) sé, que los malos momentos, de alguna manera me han transformado.

Las dificultades que me han aparecido en mi vida suelen anunciarme momentos luminosos posteriores

Reconozco que estas dificultades vitales me han empujado ‘hacia dentro’,y me han impulsado a buscar mis ‘recursos’ más profundos para seguir avanzando.

Por extraño que parezca, mis períodos dolorosos me han fortalecido.