Cuando empecé a quererme, descubrí que mi “Mente” puede enseñorearse de mí extendiendo su dominio (sobre mí).
Resulta que mi “Mente” fabrica mis “coartadas auto-engañosas” (algo así como “Trampas al Solitario”), siendo capaz, entonces, de crearme un mundo ilusorio que NO se corresponde con mi realidad real.

Mi “Mente” – ¡tan poderosa ella! – puede llegar a falsearme mi Vivencia auténtica.

En realidad, cuando YO sobreutilizo mí “Mente”, me aparto de mis Sentimientos y de mis Vivencias. Pierdo mi Autenticidad.

¡Pero sorpresa de nuevo!: cuando me amé de verdad, coloqué mi “Mente” al servicio de mí “Corazón”……
…… con lo cual, entonces, mi “Mente” dejó de ser mi enemiga para convertirse, en esta ocasión, en una gran y valiosa aliada.

En estas circunstancias, yo aúno mi “nivel emocional y espiritual” con  mi “nivel mental y racional”.
El uno al servicio del otro, y viceversa.