Aparco el “Ruido” de mi cabeza…… el “Ruido” de mi calle…… el “Ruido” de mi ciudad…… el “Ruido” de mis ocupaciones…… el “Ruido” de mis horarios…… el “Ruido” de mis emociones…… el “Ruido” de mis “apegos”.

Me desprendo de ellos. Silencio.
Y leo,…… leo para mí.
Las palabras saltan a mi vista, y su mensaje se desliza en mi interior.
Este será mi auténtico bálsamo para mí “Ruido”.

– “Te deseo primero que ames y, que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar.
Y que después de olvidar, NO guardes rencor.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser SIN DESESPERAR.”
(Victor Hugo – escritor francés – 1802 / 1885)

Ante esta lectura concluyo que, cuando me “desprendo y aparco” (de lo que sea) es entonces cuando me RECOBRO a mí mism@……

…… y, así, me vuelvo a REENCONTRAR.

¡Qué buena relación he mantenido conmigo durante estos instantes!