Al igual que nuestros ojos miran hacia fuera, también tenemos tendencia a ocuparnos en querer controlar a las demás personas para, así, hacerlas vivir a nuestro modo.

Cuando NO dirigimos nuestra atención consciente hacia nuestra propia persona, es entonces cuando esta atención, erróneamente, la colocamos en “aquello” que nos rodea (que incluye personas, contextos y cosas) en nuestro afán intervencionista.

Ninguno de nosotr@s tiene poder soberano sobre los demás……
…… lo cual – afortunadamente – nos libera de una pesada e insana carga.

Lo correcto, por lo tanto, es tejer a partir de un@ mism@…… atendernos, en primer lugar…… y aprender a amarnos y a aceptarnos.

Luego, en un proceso natural – que NO fácil NI rápido – sabremos ir haciendo “lecturas” de las demás personas, mejorando nuestro nivel de aceptación y tolerancia en su “posibilidad de ser”.