Cuando empecé a quererme de verdad, comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto……
…… así como en la hora correcta…… así como también en el momento exacto.

Fue entonces, ante tal evidencia, cuando pude relajarme y aceptarme.
Empezaba a quererme…… en aquel “mi ahí”, y en aquel “mi ahora”.

Hoy sé cómo calificar a este sentimiento:
mi propia “AUTOESTIMA”.