Cuando empecé a quererme, paulatinamente comprendí que el “EGO” también formaba parte de mí.

De hecho, mi nueva perspectiva adquirida y mi nueva percepción, le permitió – a “este mi EGO” – ir perdiendo su ESTRIDENCIA (¡muchísima!) y su MIEDO (¡inmensísimo!) a sentirse ANULADO.

Cuando empecé a amarme de verdad, aprendí un nuevo lenguaje con el cual poder comunicarme con mi propio “EGO”.
Entendiendo, YO, sus temores e inseguridades (los de “este mi EGO”) YO aprendí a dirigirme a él de forma calma y serena.

Y fue así como, a partir de aquel día, “mi EGO” se dedicó a hacer “su trabajo”……
…… PERO NI MÁS NI MENOS.

Pasar del “Cero” al “Uno”
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