Cuando hablo de una relación mía, en realidad estoy hablando de MÍ, por lo que me conviene recordar que siempre el/la “Protagonista” soy YO: con mi propio cuerpo (mis propias manos y dedos)…… con mi propia boca (que se expresa por mí)…… con mis propios sentimientos (que sólo los siento YO, en función de mí)…… con mis propios pensamientos (que sólo los genera mi propia mente).

Siendo YO el/la “Protagonista”, resulta que mi “propio dedo” siempre me apunta a mí (en un gesto recordatorio).

Por lo tanto, “con mi propio dedo apuntando hacia mi adentro”…… admitiendo mi singularidad…… admitiendo mis diferencias…… admitiendo mi propia identidad…… y reseñando mi dignidad.

Cuando mi “propio dedo”, erróneamente, NO me apunta “hacia mi adentro”, YO NO voy a manifestar un trato amable NI con mi persona NI con las demás.
Me olvido y obvio que YO sigo siendo el/la “Protagonista”.