Pues resulta que un pequeño se acercó a su madre estando ella ocupada en su trajinar doméstico…… y así fue como este pequeño le alargó su mano y le entregó, a esta su madre, un papel garabateado con su infantil escritura.

La madre se detuvo un instante cesando en su quehacer, con lo cual agarró el pequeño escrito y se dispuso a leerlo.

El escrito decía así:

– “Por recoger mis juguetes – 3 monedas
– Por asear mi cuarto toda la semana – 10 monedas
– Por ir de compras al “súper” en tu lugar – 12 monedas
– Por sacar la basura – 5 monedas
– Por disponer la mesa para la cena – 4 monedas
– Por ir a por el pan – 7 monedas
Total a pagar – 41 monedas”

El pequeño miraba de reojo a su madre, con el aliento contenido y lleno de expectativa.

Finalmente su madre, tras leerse detenidamente el escrito, le miró con dulzura, y, esbozando una sonrisa, también ella se dispuso a escribir en el dorso de la misma hoja.

Así pues, la madre va y escribe:

– “Por llevarte 9 meses en mi barriga – nada
– Por muchas noches de desvelos y de sueño interrumpido – nada
– Por ayudarte a hacer los deberes escolares – nada
– Por limpiarte la nariz de mocos – nada
– Por recoger tus juguetes esparcidos por la casa – nada
– Por amarte incondicionalmente – nada
Coste total de mi amor – nada”

La madre extendió su respuesta a su hijo expectante…… y, en su impaciencia, el niño se dispuso a leer, ávidamente, las palabras de su madre.

Transcurrió un tiempo en vilo, en el que madre e hijo se mantuvieron en silencio.

Calmosamente, el pequeño dispuso, también, del lápiz…… con lo cual, trabajosamente – con su caligrafía infantil – respondió a su vez a la notificación materna.

Su letra insegura se resumía en el siguiente escrito:

-“ Factura totalmente pagada.
Te quiero mucho, Mamá”

(Hay cosas que NO tiene precio…… sólo tienen valor).