Cuando empecé a quererme, me asaltó de pronto una pregunta:
– ¿cuál había sido “el mejor regalo” de mi vida?

Después de meditarlo, repensarlo y reflexionarlo, YO di con la respuesta:
– ¡por supuesto, “el mejor regalo” – llegado a mí – había sido YO MISM@!

……Y ¡sorpresa!, en realidad se trataban de “dos regalos”, de los que YO tomé consciencia: el primero, ser YO MISM@…… y el segundo, ACEPTARLO, tal cual (sin ningún “pero”).

Cuando empecé a amarme de verdad, empecé a coleccionar cintas y lazos de regalo que me gustaban.

De hecho, todavía los tengo colgados en mi pared, para recordármelo y NO olvidarlo.

YO fui “mi mejor Regalo”.

Pasar del “Cero” al “Uno”
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