Cuando empecé a quererme se me desveló y entendí la complejidad y la magnitud de mi propia “Esencia”.

Ante tal toma de consciencia mía, me sentí sobrecogid@ y maravillad@.

Fue entonces cuando me percaté de la imposibilidad en creer que “YO” podía entender (y opinar, y juzgar, y valorar……¡¡qué desvarío!!) el significado de las “Esencias” de las otras personas.

Un incipiente sentimiento de humildad empezó a “llamar a mí puerta”.

Cuando me amé de verdad, supe entrever la “Esencia” de tod@s……
…… con lo cual también supe apreciar el sentido único de cada una de ellas.

Mi “Esencia”. Tu “Esencia”. Su “Esencia”.