En mi “SER”, único e irrepetible, reside todo “mi tesoro”: mi individualidad “en ser YO”.
Mi “SER” es mi riqueza.

En mi “Yo” también habitan todas “las memorias o recuerdos no sanados de toda la colectividad humana”…… puesto que la colectividad humana, y yo, somos “uno solo”.

“Aquello” que no está sanado en el “acervo colectivo”, también se encuentra en mí.
Esta va a ser mi pobreza.

Si venero mi riqueza y la respeto…… “YO” también podré armonizar, y limpiar, “las memorias no sanadas del acervo colectivo”.

Todos somos un todo.
Todos somos uno.