A mis amigos les ha llegado un vaivén de la vida, inesperado.
Pienso en ello y concluyo que estas situaciones escapan de nosotr@s y NO se encuentran bajo nuestra capacidad de elección.
Escapa de nosotr@s el poder dirimir los “vaivenes vitales” que, de por sí, la vida nos depara.

“El viento aciago”, que sopla por encima de nuestras cabezas, es un “ocaso” en el cual nosotros NO podemos intervenir……
…… pero SÍ está en nuestra capacidad de elección el evitar que este “vaivén vital obscuro”, arrastrado por este “viento aciago” que ahora sopla por encima de nuestras cabezas, anide – sin permiso nuestro – en nuestras personas……… se invite  – sin permiso nuestro – a nuestra “casa”……… tome “silla” – sin permiso nuestro – en nuestra “mesa”……… y coma  – sin permiso nuestro – de nuestro “pan”.

Nuestro “hogar” es sólo nuestro…… el “pan” que nos alimenta, también es nuestro…… y nuestra es la “lumbre”, amorosa en su calor.
“Todo” es nuestro.

De todo ello, nosotr@s respondemos.
Es decisión de un@, y sólo de un@, guarecer su persona.
Es decisión de cada un@, que la gestión incorrecta de nuestras emociones, NO anide en nuestra “casa”.

De “vaivén obscuro” transmutémoslo en “reto pasajero” – el que va y el que viene -.

Claroscuros de la vida, con la Serenidad siempre presente.