El vocabulario emocional pretende resaltar e identificar los Sentimientos que definen nuestro día a día, los cuales se hallan presentes en los pequeños sucesos, o en las ocasiones nimias, o en los instantes fugaces de nuestra vida.

Nombrar a los tales sentimientos afina nuestra pericia, así como también afina nuestra “perspectiva emocional”……
…… todo lo cual nos facilita vivir con más consciencia “en el nuestro aquí y en el nuestro ahora”, en nuestro “momento presente”.

Ser capaces en distinguir tonalidades emocionales, o ser capaces en modelar bien nuestro escrutinio emocional, o ser capaces de enriquecer nuestro lenguaje interior sentimental,
ello nos supone un ganancia……
…… y sirva ello tanto para escenarios dolorosos, como para escenarios nutritivos y agradables.

Cuando expresamos sentimientos de nosotr@s, a partir de nosotr@s y desde nosotr@s, entonces también empezamos a distinguir que:

– No es lo mismo “mirar” que “ver”.

– No es lo mismo “oír” que “escuchar”.

– No es lo mismo “hablar” que “comunicar”.

– No es lo mismo “tocar” que “sentir”.

– No es lo mismo “coger” que “aprehender”.

– No es lo mismo “andar” que “caminar”.

La pulidez verbal, y el matiz emocional, nos modulan, de una forma rica, nuestra experiencia vital.